UN NUEVO AÑO?

 

Nosotros como Católicos comprometidos celebramos un nuevo año, pero no de un calendario de días en el mundo solamente, sino un nuevo año litúrgico. La vida de aquel que se ha renovado en la gracia espiritual de su fe, es una liturgia, es una que ya no vive sujeta a los acotencimientos del mundo, sino por el contrario, una vida que sujeta todo lo del mundo a los acontecimientos de Dios, a los "litúrgicos".

La liturgia de nuestra Iglesia es Divina y hace parte de una tradición sagrada Judeo-Cristiana. Esto nos demuestra que el vivir en gracia y obediencia a Dios como Católicos, nos sumerge en el misterio insondable de una vida mística que se realiza dentro del vientre de un cuerpo místico indescriptible, de un Salvador amoroso y misericordioso que se llama Jesús y quien nos invita a caminar paso a paso, todas las estaciones que nos devela durante el año, para que así nos preparemos desde el fondo de nuestro ser, para el encuentro con la Divinidad al final de este destierro.

 

La Liturgia Divina, si se vive con fidelidad, nos ayuda desde ahora a co-habitar el cuerpo de la Santa Jerusalén del cielo. Aquel que logra co-existir dentro de esta magnifica capa Divina, quedará parado dentro de la Santa Jerusalén el día de su muerte a la carne terrenal.

 

La invitación de nuestra fe Católica en este nuevo año Litúrgico, es la de caminar mas adentro del vientre del misterio de lo sagrado y así estar cada vez mas lejos de las garras del demonio. Entre mas penetremos el interior del misterio de la Divina Liturgia y mas sujetemos nuestro diario vivir a ella, mas lejos estaremos de la vista del enemigo malo y no nos podrá ver.

 

Que lindos que son los ojos de aquel que ha visto mas del interior de las moradas litúrgicas. Que lindo que es el abrazo del católico que ha sido abrazado por el corazón de Jesús en el interior de las moradas sagradas de la Iglesia.

 

Penetren hermanos y hermanas míos Católicos, hasta el fondo de la Iglesia, para que sean esperanza, luz y consuelo de todas las almas que yacen en la oscuridad y euforias de este mundo de las tinieblas y aún de aquellos en la fe que no se atreven a penetrar mas adentro del atrio de su tibieza. 

 

Este año nuevo litúrgico es una oportunidad mas para aprender la lección del amor, 

la que vinimos aprender en este destierro, para poder ganar el paraíso perdido de nuevo, en la gracia de la redención en Jesucristo nuestro Señor. 

 

Que El Señor Jesús en Su Divina Infancia tenga misericordia de todos nosotros!